En mi día a día laboral, se me plantea con frecuencia esa duda. ¿Cómo saber si algo funciona? ¿Cómo saber si un tratamiento es eficaz para lo que la empresa que lo comercializa dice que es? ¿Cómo saber si lo que el señor con el que hablas en el parque cuando paseas con tu perro te dice que curó a su Boby fue realmente lo que curó a su Boby?

En mi caso como veterinario, o en el caso de los médicos, u otros profesionales sanitarios, comprobarlo es más fácil. En principio, tenemos la formación científica suficiente para acudir a las evidencias científicas, a los estudios publicados, a los papers, y evaluar la información disponible. En la práctica, es cierto que esto tiene limitaciones:

  • No todos los profesionales médicos, veterinarios, etc. tienen suficiente cultura crítica, o escéptica, para acudir a las fuentes donde se publica la evidencia científica, ni para cuestionar sus propias creencias.
  • Los conocimientos científicos evolucionan, en algunos casos a una gran velocidad. Eso es la grandeza de la ciencia, que lo que un día parece un hecho comprobado, otro día se pone en duda y se supera con nuevos conocimientos. Sin embargo esto hace que haya que permanecer siempre informado y actualizado, si no es así, se puede incurrir en errores.
  • En algunos temas puede haber controversia y estudios contradictorios, especialmente en medicina veterinaria, donde muchos estudios son de baja calidad. Puede ser frustrante para profesionales o propietarios aceptar este grado de incertidumbre.
  • Hay una cierta presión social para utilizar tratamientos poco comprobados o que directamente no funcionan. Mucha gente ha oído maravillas de pseudociencias como la homeopatía, u otras leyendas urbanas. Contradecirlas requiere decir a veces a un cliente lo que no quiere oír, con el consiguiente peligro de que se vaya a otro veterinario que le prescriba tratamientos más acordes a sus creencias.

Letra de Veterinario

¿Cómo lo sabe?

Y todo esto, hablando únicamente de colectivos a los que se les presupone una cierta formación. La gente que no tiene estudios sanitarios o científicos superiores, está mucho más desprotegida ante afirmaciones sin evidencias.

Cuando un propietario de perro escucha en el parque que, por ejemplo, el perro de otra persona se curó gracias a la homeopatía, la primera pregunta que nos tiene que venir a la cabeza es… ¿Cómo lo sabe?

La salud es algo increíblemente complejo y multifactorial. Muchas enfermedades se curan, algunas espontáneamente, al cabo de un cierto tiempo. ¿Coincide que se curó un día de luna llena? Podemos concluir por eso que la luna llena cura determinada enfermedad?

Es evidente que no se pueden sacar conclusiones así. Una coincidencia entre dos eventos, por ejemplo, entre la curación y la administración de algo, a lo sumo puede sugerir que sería interesante iniciar una investigación por ese camino. A parte de eso, no es más que una evidencia anecdótica. Coincidencia temporal no implica causalidad.

Cómo saber si un tratamiento funciona

¿Cuál de ellas ha curado a mi gato? ¿Cómo lo ha hecho?

¿Qué es la ciencia?

La ciencia no es una “nueva religión”, como se dice por ahí. La ciencia es simplemente, un método, una herramienta. Es la manera que los humanos tenemos para observar el mundo y sacar conclusiones sobre cómo es ese mundo. Es como una lupa. La ventaja que proporciona es que es una manera de observar el mundo sistemática, que permite reproducir y analizar esas observaciones para que todo el mundo pueda validar las conclusiones que se extraen de ellas. La ciencia, por supuesto, no es perfecta. Es un instrumento humano, y como tal, falible. Pero ha conseguido generar un cuerpo de conocimientos vastísimo durante los últimos siglos, impulsando enormemente el progreso humano, erradicando y venciendo enfermedades, y alargando la esperanza de vida. Además, el cuerpo de conocimientos que la ciencia ha permitido acumular, a diferencia de las religiones u otros dogmas, no es algo inamovible. La ciencia investiga y reevalúa continuamente, y matiza o cambia las conclusiones cuando hay pruebas y motivos nuevos que lo justifiquen.

La ciencia es una herramienta para intentar entender el mundo

La ciencia es una herramienta para intentar entender el mundo

 

Por tanto… ¿Cómo saber si algo funciona?

Ante una afirmación o una hipótesis, por ejemplo “la corteza de sauce alivia el dolor”, no sirve con que alguien se haga una infusión de dicha corteza y después de tomarla diga “me duele menos”. Esto, no demuestra nada. ¿Cómo sabes que te duele menos por el sauce y no por cualquier otro factor? En estos casos, se diseñaría un estudio, basado en varios grupos a los que en un caso se le administra la infusión de sauce, en otros, sólo agua, etc. Posteriormente, se registrarían las variaciones de la percepción del dolor mediante diferentes métodos, y se harían unos complejos estudios estadísticos para ver si las diferencias entre los grupos significan algo, es decir, si realmente los grupos tratados con sauce sienten menos dolor que los que no han recibido dicho tratamiento.

Las afirmaciones espectaculares y la carga de la prueba

No es lo mismo decir “la corteza de sauce alivia el dolor”, que “si te impongo las manos mi energía te curará el cáncer”.

Si alguien hace una afirmación muy espectacular, muy revolucionaria, o que contradice todo lo que sabemos hasta ahora de biología, o del funcionamiento del universo, esa persona debe aportar pruebas espectaculares en consonancia. Sino, el hecho de lanzar afirmaciones inverosímiles es gratis. Cualquiera puede decir que de manera “x” cura el cáncer, vender libritos y sesiones y hacerse rico.

Si afirmo “si tiro esta piedra hacia arriba, caerá posteriormente hacia abajo”, no estoy contradiciendo nada, de hecho, es una afirmación en consonancia con lo que sabemos de las leyes físicas que rigen el universo. Por tanto, necesito aportar “poca carga de prueba”.

Si digo que “el agua tiene memoria y recuerda cualquier sustancia que disolvió, y además, una disolución es más potente contra menos concentrada es”, estoy contradiciendo todo lo que sabemos sobre física, biología, matemáticas… por tanto, para que alguien me crea debería aportar pruebas contundentes en consonancia con lo contundente de mi afirmación.

Conclusiones

  1. Hay que plantearse la verosimilitud de afirmaciones sobre tratamientos y terapias, incluso aunque se vendan en lugares aparentemente serios como farmacias o clínicas veterinarias.
  2. La ciencia es una herramienta que permite observar el mundo, sacar conclusiones verificables y repetibles, y diferenciar aquello que funciona de lo que no lo hace.
  3. El “a mí me funciona” no es un método válido para afirmar que un tratamiento sirve. Se necesita hacer estudios para descartar los efectos del azar y de otros factores que estén concurriendo.
  4. Una afirmación extraordinaria o muy revolucionaria necesita un plus de solidez en sus argumentos, sobretodo si contradice todo el cuerpo de conocimientos que se tienen.
  5. Preguntarse “cómo lo sabe”, es decir, analizar la base de una afirmación, de dónde sale la información que la sustenta, etc. es una buena manera de filtrar y diferenciar enunciados verosímiles de otros que no lo son.

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