En este artículo de letradeveterinario.com voy a hablar del maltrato a perros y gatos. En la sociedad del siglo XXI, cada vez está menos aceptado que estos animales que tanto nos aportan y que dependen de nosotros sean maltratados. Pero… ¿qué es el maltrato? ¿Por qué algunas personas maltratan a sus animales? En este artículo te explicaré mi opinión, basada en mis observaciones y en mis años de experiencia en clínica veterinaria y en protectoras de animales. La intención de este artículo es fomentar una reflexión fundamentada que profundice en el problema del maltrato más allá de las ideas preconcebidas que la mayoría de la gente tiene.

Los tipos de maltrato

Cuando pensamos en un perro o un gato maltratado, lo que nos solemos imaginar es a una persona pegando a un animal. Esa es la imagen típica que la gente tiene. Sin embargo, ese es sólo un tipo de maltrato, el que yo llamo maltrato activo. Es decir, de manera activa se agrede físicamente a ese animal.

Sin embargo, esa no es la situación más frecuente. Por supuesto que hay personas que pegan a los animales. Pero no hay tanta gente que tenga esa “maldad” o esa “sangre fría”. Lo más habitual (de hecho es increíblemente habitual), es el tipo de maltrato que yo llamo “maltrato pasivo”.

El maltrato pasivo

El maltrato pasivo no consiste en agredir a un animal, sino en maltratarlo no proporcionándole las condiciones adecuadas para que viva de una manera acorde a su especie y con las necesidades básicas cubiertas (libre de dolor, libre de hambre, libre de estrés, y pudiendo realizar los comportamientos adecuados para su especie ).

El maltrato pasivo consiste en ignorar o no tener en cuenta las necesidades del animal cuyo cuidado depende de una persona. Estos son algunos ejemplos:

  • Perros o gatos alimentados de manera muy deficiente, o sin acceso a agua limpia.
  • Perros atados con una cadena todo el día o gran parte del día, o perros encerrados en una jaula o en un terreno sin posibilidad de hacer conductas sociales, de exploración, sin estar en compañía de humanos…
  • Perros o gatos con alguna enfermedad, que no reciben las atenciones veterinarias adecuadas porque la persona no quiere dedicar dinero a ello.

El maltrato pasivo es muy habitual, y tiene diversas causas. Además, sociológicamente, la gente tiende a verlo con mejores ojos. A no considerarlo maltrato. Una persona que pega a su perro, hoy en día estaría mal vista por la mayor parte de la sociedad. Pero una persona que tiene a su perro en un terreno y nunca lo saca, no está tan penalizado socialmente. Eso hace que a veces ni tan solo la persona que cuida de manera negligente a su animal sea consciente de que lo está maltratando de forma pasiva.

Por cierto, reflexiono sobre diferentes aspectos a considerar antes de decidirse a tener un perro en esta entrada.

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Causas del maltrato pasivo
  • Conceder poco valor a la vida del animal. Algunas personas, por factores culturales, de educación o de otro tipo, no conceden un alto valor a la vida del animal con el que conviven, y no se plantean que es un ser que siente, que sufre y que tiene unas necesidades que hay que cubrir, más allá de simplemente darles agua y comida y alojarlos. El conceder poco valor a la vida del animal también comporta que la persona cuidadora esté poco dispuesta a gastar dinero en atenciones veterinarias o de otros tipos.
  • Falta de conocimientos y educación sobre qué es un animal. Mucha gente no tiene suficientes conocimientos sobre qué requerimientos tiene un animal, más allá de la comida, agua y alojamiento. No entienden y no conocen las necesidades sociales, o de enriquecimiento ambiental. Por tanto, la ignorancia es causa de maltrato pasivo. Esto se hace todavía más marcado con las especies exóticas (aves, reptiles, pequeños mamíferos…) que tienen unas necesidades tanto comportamentales como de manejo que poca gente satisface. De hecho, en clínica de animales exóticos, la mayoría de enfermedades y problemas que se atienden se deben a un mal manejo (dieta inadecuada, temperatura, luz, necesidades sociales…)

  • Causas de tipo económico. Tener un animal a nuestro cargo comporta un gasto económico. Por muchos factores, un propietario puede no poder asumir los costes económicos que comporta tener un animal y darle la atención adecuada. Por supuesto, hay imprevistos en la vida que no se pueden controlar, que pueden hacer cambiar el perfil económico de una persona. Ante esto, poco se puede hacer, más allá de brindar la ayuda necesaria como sociedad en un mal momento de uno de sus miembros. Pero sí hay que concienciar mucho a las personas del gasto que supone tener un animal, para evitar la inconsciencia de asumir el cuidado de una mascota cuando no se dispone de antemano de los recursos para ello. Es cierto que algunos problemas veterinarios, por ejemplo fracturas oseas o una torsión de estómago, pueden suponer un desembolso importante. En algunos casos, relacionado tanto con el aspecto cultural como con la capacidad económica, sucede que algunas personas entienden como “normal” desembolsar gran cantidad de dinero en objetos como coches, teléfonos móviles, etc. pero ven desproporcionado desembolsar cierta cantidad de dinero en algunas atenciones veterinarias a sus mascotas. De nuevo, educar y concienciar es la herramienta que puede revertir esta situación.
Qué hacer ante el maltrato pasivo

Es importante que la sociedad no permita cierta tolerancia con el maltrato pasivo. No es aceptable desde ningún punto de vista que un perro permanezca atado todas o casi todas las horas del día. No es aceptable que un gato con una enfermedad totalmente curable no reciba tratamiento y experimente sufrimiento por no ser llevado al veterinario por su cuidador.

La sociedad tiene que educar, y explicar a los propietarios, a los cuidadores, de animales, cuáles son las necesidades que estos tienen. La sociedad tiene que penalizar socialmente y quizá legalmente a las personas que incumplen con unos criterios de tenencia, cuidados y bienestar animal acordes a la Europa civilizada del siglo XXI.

Los veterinarios también tenemos un papel que jugar en esto, informando a nuestros clientes de cómo mejorar sus cuidados y su trato a las mascotas que tienen a su cuidado. No tenemos que tener complejos en aconsejar sobre cómo nuestro cliente debe cuidar de mejor manera a su mascota. En mi experiencia he observado veterinarios que, en algunas ocasiones, no mencionan determinados consejos (no dejar al animal atado, importancia de esterilizar, importancia de determinados tratamientos…) como una especie de autocensura, en aras de no perder un cliente o no contrariarlo, o para evitar que el cliente piense que le queremos “sacar el dinero”. A veces, yo mismo he dado consejos sabiendo que el cliente “no me iba a entender”, sabiendo que culturalmente no iba a comprender por qué le digo que su perro no debe pasarse el día encerrado, por ejemplo. Pero creo que es importante, con tacto y psicología, no dejar de comentar estas cosas. Más allá de curar lo que un propietario nos deje curar de su animal, nuestro deber es educar a la sociedad para el progreso y la mejora en el cuidado de los animales que las personas tenemos a nuestro cargo.

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